La vida tiene esa puta manía de darte días como los de hoy. De broncas de cojones, de horas desesperadas, de minutos asfixiantes, de segundos asesinos. Aquella vieja canción suena y al ritmo de la guitarra te pierdes en tu cabeza.
Y piensas para ti mismo:
-Cuantas veces he pensado que estoy loco, cuantas veces he querido estarlo...
El aire asfixia, la vida aprieta, las costillas oprimen. Y en el fondo, es tan simple... todo se reduce a esa pregunta...
¿Qué coño es lo que quieres? Si lo supiera...
3.4.06
2.4.06
Dulce
Joder, era dulce incluso mientras la mataba. Podría jurar que mientras alguno de sus huesos se rompía en mil pedazos el sonido era como un gemido; pero no un gemido de dolor, ni uno de placer morboso, un gemido de amor, el típico gemido que emiten cuando las abrazas, o cuando tienes un buen gesto con ellas.
Era tan dulce, que casi me arrepentí de haberlo hecho. Pero no había otra opción. Los negocios son los negocios.
Era tan dulce, que casi me arrepentí de haberlo hecho. Pero no había otra opción. Los negocios son los negocios.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)