28.7.11

No se trata de grandeza. Eso lo aprendes con el tiempo. Tiempo. El tiempo corre y corre, y se filtra entre los dedos como mercurio. Gotas de mercurio brillante y plateado que borbotean estallando contra el suelo mientras dejan su rastro impregnado entre los dedos, incrustado en los poros de la piel.

Eso es: el pequeño centelleo labrando surcos sobre la inequivoca huella de nosotros mismos. Nosotros.