Quise saber; Y reí, y lloré. Caminé por mi recuerdo, corrí, resbalé, tropecé con sus piedras. Me levanté, volví a caer. Como un espejismo esperabas, a lo lejos. Como un espejismo te fuíste al acercarme.
¡Cuánto vale una mirada, o un gesto! ¡Cuantísimo vale un beso cuando no se puede tener! Cuánto vale hasta el desprecio... A veces mataría incluso por un adiós...