Cuando subí al autobús de la mañana ella ya estaba allí. La casualidad quiso que nos sentasemos en la misma fila; ella en los asientos de la derecha y yo en los de la izquierda.
Creo que nunca me he enamorado tan rápidamente, tan locamente, tan absurdamente. Ella parecía un ángel, tenía cuerpo de ángel, tenía piel de ángel y, dormida como estaba, confirmaba que ciertamente lo era. A veces se despertaba; miraba alrededor y volvía a dormirse mientras yo intentaba disimular que la estaba mirando. Me baje en mi parada y ella siguió en el bus. La vi desaparecer en su ventana, dormida, preciosa, en el último momento abrio los ojos y me miró, fue un cruce de miradas fugaz, que probablemente nunca se vuelva a repetir.
Creo que ella supo todo el tiempo que, por mucho que lo quisiera, no podía dejar de mirarla.
1 comentario:
Mu ñoñeras te veo eh... Vete al médico a ver qué dice. xD
F.R.
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