El otro día me fuí de juega con el Demonio. Me lo encontré bastante triste tomando unos chupitos y decidí acompañarle. Nos pusimos como motos a base de tekila y borrachos nos fuimos a visitar todos los pubs de la ciudad. Conocimos a dos rubias de aupa que bailaban como diosas; recuerdo que tenían unos labios rojos y ardientes como el fuego. No se como ni cuando las perdimos de vista, pero esta mañana me miré en el espejo y tenía su telefono apuntado en la frente.
Al final la noche terminó entre soyozos. Demasiado alcohol para el demonio y poca suerte para él con las muchachas -Si es que me han creado muy mala fama..- se lamentaba.
Francamente, esa noche él fue el mejor amigo que halla tenido nunca.
3 comentarios:
Tas flipau!!! jejejej
Pues a mi me gusta como escribes.
He entrado por casualidad y me gusta.
Yo soy una de esas rubias. No estabas nada mal...El demonio la tiene pequeña, que no se queje, cuando el rio suena...
F.R.
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