Nunca me dijiste tu perfume. Querías que te respirase, que acercara mi nariz a tu cuello y fuese el quien penetrase en mi mientras te mordía y te besaba y sujetaba tu piel contra mi piel...
Me decías que luego, cuando me cruzase con la extraña mujer que hubiera escogido tu mismo particular perfume, me giraría y pensaria que huele a ti. Eso no podré hacerlo, pero, ¿sabes? huele a ti más a menudo de lo que crees:
Por la mañana cuando abro el armario y hay un bote... cuando veo a alguien cruzarse conmigo con uno en la mano, o tomarselo en un bar... o en la facultad cuando me acerco a su máquina y me ayuda a despertarme, y se escurre algo y me mancha los dedos y luego tengo tu olor, su olor, impregnado todo el día... me encanta que adores el café.
1 comentario:
meine lippen immer werden ihre
o lo que es lo mismo...
mis labios siempre serán tuyos.
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